Publicado originalmente por El País el 26 de junio de 2025. Análisis y adaptación por CRAC!.
La inteligencia artificial (IA) está transformando de manera acelerada nuestras sociedades. Desde asistentes virtuales hasta algoritmos que optimizan procesos productivos, esta tecnología promete revolucionar la manera en que trabajamos, aprendemos y participamos. Sin embargo, en América Latina, esta promesa tecnológica enfrenta una realidad compleja: desigualdades estructurales, brechas digitales y modelos de desarrollo aún excluyentes.
Un reciente reportaje publicado por El País (“América Latina frente a la inteligencia artificial: ¿motor de productividad o generadora de desigualdad?”, 26 de junio de 2025) aborda este dilema desde múltiples ángulos, con datos y análisis que merecen atención y debate ciudadano.
¿Qué oportunidades ofrece la IA en nuestra región?
Según estimaciones de la OIT y el Banco Mundial citadas en el artículo, la IA generativa —aquella capaz de producir textos, imágenes, código o análisis complejos— podría mejorar la productividad en América Latina entre un 8 % y un 14 %. Esta cifra es especialmente relevante si consideramos los desafíos históricos que enfrenta la región en términos de eficiencia y competitividad.
La tecnología también puede apoyar el trabajo humano en tareas administrativas, educativas, médicas y logísticas, liberando tiempo para actividades de mayor valor social. Se estima que solo entre el 2 % y el 5 % de los empleos actuales en la región están en riesgo de automatización total, lo que implica que, bien aplicada, la IA puede complementar más que reemplazar.
Las barreras que impiden aprovechar este potencial
Pese a las oportunidades, el mismo informe resalta que al menos 17 millones de empleos en América Latina no pueden acceder actualmente a los beneficios de la IA. ¿Por qué? Las razones son múltiples:
- Infraestructura digital limitada, especialmente en zonas rurales o periféricas.
- Falta de formación digital, tanto en habilidades técnicas como en comprensión crítica de la IA.
- Desigualdades laborales y de género, que afectan especialmente a mujeres, jóvenes y trabajadores informales.
Mientras países como India y Emiratos Árabes muestran tasas de adopción empresarial de IA cercanas al 60 %, en América Latina este indicador apenas alcanza el 40 %. Esta brecha pone en evidencia la necesidad urgente de políticas públicas que impulsen un desarrollo tecnológico inclusivo.
¿Quién corre más riesgos?
Uno de los aspectos más preocupantes del artículo es el análisis del impacto diferenciado por sectores sociales. La automatización puede precarizar aún más el empleo informal, que afecta a más del 50 % de la fuerza laboral en varios países de la región. Además, las tareas más rutinarias —como etiquetar datos o realizar microtrabajos para alimentar algoritmos— suelen recaer en trabajadores sin contratos, sin protección y con bajos ingresos.
Las mujeres, además, enfrentan riesgos adicionales: desde la pérdida de empleos hasta el uso de IA para violencia simbólica (como deepfakes misóginos, ampliamente documentados en campañas políticas recientes).
¿Qué puede hacer América Latina?
El artículo señala que países como Chile, Brasil, Uruguay y Costa Rica están avanzando en marcos regulatorios y estrategias nacionales de IA. Sin embargo, aún falta una visión regional coordinada que priorice:
- Acceso equitativo a conectividad y herramientas digitales.
- Formación inclusiva en habilidades tecnológicas.
- Protección de derechos laborales y éticos frente a algoritmos.
- Impulso a innovaciones con identidad cultural y multilingüe.
La CEPAL y organismos como el BID han propuesto la creación de un ecosistema latinoamericano de IA, que integre talento local, cooperación internacional y marcos éticos centrados en derechos humanos.
El rol de la ciudadanía y organizaciones sociales
Creemos que la inteligencia artificial no puede ser una conversación restringida a tecnólogos o grandes empresas. La ciudadanía organizada, los movimientos sociales, la academia y los medios comunitarios deben participar activamente en la definición de cómo se usa y regula la IA en nuestras sociedades.
Es vital promover espacios de formación ciudadana, alfabetización digital crítica y evaluación del impacto social de estas tecnologías. La IA puede ser una herramienta de empoderamiento colectivo si se construye desde abajo, con participación real, y al servicio del bien común.
Conclusión
La inteligencia artificial en América Latina no es neutra. Puede profundizar desigualdades existentes o convertirse en una palanca de transformación inclusiva. La diferencia la marcarán las decisiones políticas, la inversión pública, y sobre todo, la participación activa de nuestras comunidades.
Desde CRAC!, reafirmamos nuestro compromiso de seguir investigando, dialogando y construyendo propuestas para que el desarrollo tecnológico esté al servicio de una región más justa, diversa y democrática.
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